12/04/13 Conexion BRANDO

Esos extraños vinos nuevos

De autor, boutique, personales. Más allá de que sabemos que existen, no es fácil dar con aquellas etiquetas que hacen una diferencia por fuera del mainstream. Te sugerimos qué tomar y dónde.
Números más, números menos, en la Argentina hay unas mil bodegas produciendo miles de etiquetas distintas. Pero esas cifras son engañosas. No importa cuántas marcas existen, lo importante es cuántas están disponibles. La distinción podría ser filosófica: lo real no es lo mismo que la realidad. Como en todo mercado, los líderes concentran gran parte del mismo, y más allá de la enorme oferta disponible, en la mayoría de los casos se consumen unos pocos vinos que siempre provienen de las grandes bodegas.  Por suerte, algunos restaurantes buscan diferenciarse del resto, armando cartas de vinos personales, buceando en las regiones productoras por etiquetas diferenciadoras, que marquen cierta exclusividad. Vinos de bodegas pequeñas, de autor, en muchos casos proyectos alternativos de reconocidos enólogos, que más allá de su perfil mainstream elaboran sus propias marcas, a veces como capricho, siempre como negocio. Son vinos que no se consiguen en los restaurantes usuales, que no llegan al supermercado, y que incluso suelen no estar siquiera en las grandes vinotecas. Pensados para consumidores que gustan de lo distinto. Aquí, cuatro ejemplos, en cuatro restaurantes. 

Vicentín Blanc de Malbec 2012 en Bar du Marche
Nicaragua 5946
La apertura de Bar du Marche renovó el aire palermitano con un nuevo espacio en donde el vino -tanto en botella cerrada como servido por copa- es protagonista. El espacio ofrece una gran selección de etiquetas de bodegas grandes y pequeñas, y las acompaña con los sabores honestos de una cocina de bistró, además de geniales tablas de quesos. La chef Mariela Invernizzi ofrece allí un salmón mi-cuit al horno, con lima, oliva, cilantro, soja y sésamo, al que recomienda acompañar con un vino original: el Vicentín Blanc de Malbec, elaborado con nuestra cepa patria, pero que al estar apenas prensado (y luego fermentado sin piel) no llega siquiera a ser un rosado, aunque su tono va para ese lado. Fresco, con intensos aromas frutales típicos del varietal, este vino está esperando por el salmón recién salido del horno.